Bosquejo de la historia de la congregación de las religiosas de jesús-maríA






descargar 153.15 Kb.
títuloBosquejo de la historia de la congregación de las religiosas de jesús-maríA
página1/5
fecha de publicación29.05.2016
tamaño153.15 Kb.
tipoDocumentos
ley.exam-10.com > Documentos > Documentos
  1   2   3   4   5
BOSQUEJO DE LA HISTORIA DE LA CONGREGACIÓN DE LAS RELIGIOSAS DE JESÚS-MARÍA

Sean por siempre alabados Jesús y María
1816-1820. Inicios

El Señor que es admirable en todos sus designios y que se sirve de los instrumentos más débiles para lograr sus fines, inspiró al P. Coindre, misionero de la diócesis de Lyon, el pensamiento de reunir en una Asociación, a varias personas piadosas para entregarse a las obras de celo en favor del prójimo. Se supo interpretar su deseo y, en 1816, varias señoritas de la ciudad se reunieron bajo el título de Asociación del Sagrado Corazón. Entre ellas se encontraban las señoritas Claudina Thévenet, Catalina Laporte, Paulina Jaricot, Clotilde Revel, Victoria Ramié y algunas otras. Estas señoritas habían procurado buscar trabajo a varias jóvenes a fin de proporcionarles medios de vida que las pusieran al abrigo de los peligros de la ociosidad y la miseria. Pero encontraron muchas dificultades para socorrerlas individualmente, y no pudiendo vigilar su conducta como deseaban, la sociedad alquiló el 1º de agosto (1817) una celda en el claustro de los Cartujos donde reunieron a estas jóvenes.

El primer mes no hicieron más que pasar allí la noche; pero la Sociedad encontró medio de procurarles trabajo y determinó buscar alguien que vigilara y cuidara a estas niñas, las instruyera en la religión, formara sus corazones en la virtud y destruyera los malos instintos que algunas de ellas hubieran podido heredar de padres viciosos; una persona que fuera, además, capaz de dirigir su trabajo y acostumbrarlas al orden y a la economía necesarios para gobernar su casa. La Sociedad hubiera querido que alguno de sus miembros hubiera podido consagrarse a dirigir esta obra, pero por el momento resultaba imposible. Pusieron, pues, al frente, con el consentimiento general de todas las asociadas, a dos Hermanas de San José y tuvieron motivos para felicitarse de esta elección. Las Hermanas entraron en la casa el 13 de septiembre de 1817 con 7 u 8 niñas. El número no tardó en aumentar y el 31 de julio del año siguiente llegaban a 30. Cuando se hizo la petición a las Hermanas de San José, no había en caja más que 15 francos; pero sostenidas y alentadas por el P. Coindre, las asociadas se confiaron a la Providencia divina. El Señor bendijo las esperanzas concebidas; se recibieron abundantes limosnas y una persona entre otras donó la cantidad de 600 francos. Comenzada así esta pequeña Providencia, y viendo que podía seguir adelante sin la cooperación de las asociadas, éstas la dejaron confiada a los cuidados de las buenas Hermanas de San José. Solamente algunas continuaron velando sobre esta obra.

Entonces fue cuando la Sra. Ferrand y las Srtas. Jubeau, Planut, Chipier se reunieron con las Srtas. Thévenet, Ramié y Laporte para comenzar otra obra. El P. Coindre que hasta entonces había dirigido las pequeñas reuniones y animado sus obras de celo, les aconsejó alquilar una casa donde reunirse todas. Se encontró una conveniente para el fin que se proponían; estaba situada en Pierres-Plantées, barrio de los Cartujos; allí fueron a vivir y echaron así los cimientos de su Congregación.

Por de pronto se reunieron doce niñas; a unas se las ocupó en la costura, a otras en la fabricación de tejidos de seda. Se les dio un uniforme y las mismas asociadas adoptaron el color negro. Dios bendijo este modesto comienzo; varias personas piadosas ingresaron en la Asociación. Se establecieron entonces tres categorías de Hermanas: la 1ª, la 2ª y la 3ª clase. Las Hermanas de la 3ª clase fueron encargadas de los quehaceres domésticos, las de la 2ª, de enseñar a las niñas sus labores, y las de la 1ª se encargaron de la administración y del gobierno de la casa. Como no estaban autorizadas para tener capilla en la casa, iban para los Oficios a la iglesia de los Cartujos, distante de la casa unos veinte minutos.
1820-1821. Fourvière: Providencia y Pensionado

Hacía cerca de dos años que habitaban esta casa. Hasta entonces la tenían alquilada y quisieron adquirir alguna. Hubieran deseado permanecer en el barrio de los Cartujos, pero allí no se encontró nada conveniente. Supieron que se vendía una casa en la plaza de Fourvière. El propietario de la misma era, desde hacía un año, el Sr. Jaricot. Antes de decidir en este asunto resolvieron consultar al Señor por intercesión de San Luis Gonzaga. En San Pablo se había erigido hacía poco una capilla en honor de este Santo. Pidieron que se celebrara una Misa en su altar; pero la circunstancia de estar en reparaciones lo impidió; y les respondieron que se celebraría en la capilla de la Sma. Virgen. Naturalmente, hicimos esta reflexión: la Sma. Virgen quiere intervenir en esto de algún modo. Se visitó la casa situada muy cerca de su Santuario. Esta buena Madre allanó de tal modo todas las dificultades, que la propiedad se adquirió en julio de 1820. La Srta. Laporte prometió pagar la mitad del precio de la casa, y para el resto contaron con la divina Providencia; todas eran hijas de familia y no tenían la dote a su disposición, tanto más cuanto que sus padres solo con mucha dificultad habían consentido que se alejaran de ellos para emprender esta obra.

En esta época el personal de la casa constaba ya de 40 personas. El mobiliario no guardaba relación con el número; pero todas se consideraban felices practicando un poco la pobreza en todos los sentidos: por ejemplo, como faltaban camas, se acostaban en el suelo sobre los jergones o los colchones. El resto era análogo.

La nueva casa solo se componía de algunas piezas habitables, insuficientes para 40 personas; sobre todo si se tiene en cuenta que se necesitaba una habitación para Capilla, otra para los telares de las niñas, otra para su dormitorio, otra para su refectorio. También se necesitaban algunas para la comunidad, así como para las pensionistas que se proponían recibir. Para agrandar la casa tuvieron que levantar un piso. Pero cuando quitaron el techo, una noche sobrevino un aguacero espantoso; el agua cayó torrencialmente, las camas quedaron inundadas, y cada una se resguardó como pudo.

Sin embargo, se ambicionaba la dicha de dar a la casa un aspecto religioso. Deseábamos nosotras la aprobación de la autoridad eclesiástica junto con el permiso de llevar un hábito religioso, pero estuvimos mucho tiempo sin poderlo obtener. La diócesis de Lyon, a consecuencia de los acontecimientos políticos, se veía privada de su Pastor desde hacía muchos años. El Vicario General que administraba la diócesis, y a quien varias veces se había dirigido la petición, siempre se había negado a satisfacerla. Era una prueba a la que el Señor nos sometía para probar nuestra fe; pero no nos desanimó. Continuamos confiando en su bondad. Poco tiempo después de esta nueva tentativa, obtuvimos la autorización de tener la Reserva y la santa Misa, lo que fue un gran consuelo y un motivo de aliento para todas. Nos ejercitábamos en las virtudes religiosas según la Regla de San agustín y las Constituciones de San Ignacio.

Además de la intención de educar a las niñas de la clase obrera, se había tenido también la de trabajar en la educación de las jovencitas de clase acomodada para formarlas en la virtud, al mismo tiempo que se utilizarían los talentos de las personas de casa capaces de enseñarles las ciencias exigidas por su posición social. Se abrió, pues, un pensionado en 1821.

1822. Fundación en Belleville y Monistrol. Desarrollo de la Congregación

Apenas había empezado a establecerse el Pensionado cuando dos personas de Belleville (Departamento del Saona y Loira), que habían comenzado una escuela para niñas pobres, nos propusieron asociarse a nosotras para esta buena obra. Se aceptó la proposición para trabajar por la gloria de Dios, y la Sra. Ferrand con la Srta. Chardon fueron encargadas de la nueva fundación; llegaron allí el mes de 1822.

Muy pronto se vio que las dos personas que estaban ya en la casa no podían acomodarse al modo de obrar de la naciente Sociedad; solicitaron retirarse y exigieron una renta vitalicia de 800 francos, que les fue concedida. Después de su marcha se organizó una escuela para niñas, a las que se hacía trabajar, y otra para externas y pensionistas de clase acomodada.

Mientras esto ocurría en Belleville, la casa de Lyon tomaba nuevo incremento. El número de alumnas, que iba creciendo tanto en la Providencia como en el Pensionado, hizo sentir cada vez más la necesidad de separar a las niñas cuya condición exigía una educación diferente. Se proyectó construir una casa para las niñas de la Providencia. El plano estuvo trazado muy pronto y las obras comenzaron al finalizar el año 1821.

Se habían fundado grandes esperanzas en la Srta. Laporte y sobre todo en la divina Providencia. Se logró un préstamo para hacer frente a los gastos de la construcción y la casa quedó terminada en 1822. Había que pagar una gran cantidad de cuentas de los proveedores que ascendía a la suma de 90.000 francos. El préstamo hecho estaba muy lejos de ser suficiente; se recurrió entonces a la Srta. Laporte que en esta ocasión se vio obligada a rehusar su ayuda por falta de consentimiento de su madre. Fue éste un momento de dura y sensible prueba para la Srta. Thévenet quien de alguna manera se encontraba como única responsable de esta empresa ya que solo ella había salido fiadora. Sin embargo su tribulación fue compartida por aquellas que se habían asociado a su obra. Pero Dios no permitió que la falta de un apoyo humano fuera un obstáculo para su obra. Solamente quería poner a prueba la fe de sus siervas y enseñarles a confiar únicamente en Él. Se recurrió a un segundo préstamo; y como los prestamistas manifestaron al notario cierta inquietud sobre la solvencia, éste les tranquilizó diciéndoles: “Queden tranquilos; en asuntos como éste es Dios quien los toma a su cargo; Vds. tienen con ello mayor seguridad”. Esto fue suficiente.

He aquí, pues, la casa cargada con una deuda de 90.000 francos. Entonces se redobló la actividad en el trabajo, con nuevas medidas de economía, pero también nuevos motivos de confianza en Dios.

Cuanto más se extendía la obra, mayor era el deseo de que la casa tomara un aspecto religioso. De nuevo se dirigieron al Vicario General para obtener la autorización de vestir un hábito y de emitir los Votos; pero siempre encontraban la misma resistencia. Sin embargo, en el momento en que los obstáculos parecían alejar el cumplimiento de este deseo, no estaba lejos el que la Divina Providencia había fijado. Mientras tanto se iba organizando, en la medida de lo posible, todo lo que podía acomodarse a la vida religiosa. Así, todas dejaron su nombre y apellido para adoptar el de un santo o santa, como se practica en la Religión. La Srta. Thévenet tomó el de San Ignacio; la Srta. Ramié, San Andrés; la Sra. Ferrand, San francisco de Borja; la Srta. Jubeau, San Bruno; la Sra. Dioque, San Pedro; la Srta. Planut, San Estanislao; la Srta. Chippier, San Javier; la Srta. Chardon, San Luis Gonzaga, etc.

No se había fijado todavía el nombre que adoptaría la Sociedad; primero se pensaba en el de Hermanas de la Piadosa Educación, después se decidieron por el de Hermanas de los Sagrados Corazones de Jesús y de María. Con este título fuimos introducidas en la diócesis de Le Puy, y la ocasión fue la siguiente: el P. Coindre, Fundador de la pequeña Sociedad y Superior de las Misiones de la diócesis de Le Puy, había fundado con algunos eclesiásticos, un colegio de muchachos en Monistrol-l’Evêque, en la misma diócesis. Monseñor de Saint-Flour, Administrador de la diócesis, era amigo suyo. Nuestro buen Padre Fundador aprovechó las benévolas disposiciones de este digno obispo, y el 10 de octubre de 1822, dirigió al Sr. Richard, Vicario General de la diócesis de Le Puy, la demanda para la admisión en dicha diócesis de las Damas de los Sagrados Corazones de Jesús y de María. El Señor permitió que su petición fuera bien acogida; recibió la autorización para establecernos allí, y el 6 de enero de 1823, las Sras. San Pedro, San Bruno y San Simón partieron hacia Monistrol donde encontraron un local cerca del colegio. Les pareció muy conveniente; podían asistir a los oficios de la iglesia del colegio desde una tribuna que había en la misma casa sin comunicación con las personas de fuera ni con las del colegio.
1823. Primera aprobación. Primeros Votos. Primeras elecciones

El 4 de febrero del mismo año, Monseñor de Saint-Flour escribió desde París a nuestro Padre Fundador con relación al establecimiento de su pequeño colegio, después añadía respecto a nosotras: Le felicito por el establecimiento que acaba de fundar. Le nombro superior del mismo, y no tengo la menor duda de que prosperará con tal director. Apruebo a esas Damas en cuanto está en mis atribuciones, como Congregación, para la diócesis de Le Puy, reciba los votos simples de las que se presenten. Si por casualidad tuviera alguna dificultad en la diócesis, podría venir a la de Saint-Flour, yo lo recibiré con los brazos abiertos, etc.

Ante esta carta tan bondadosa, se apresuraron a aprovechar el favor concedido y deseado durante tanto tiempo, Se habían ejercitado durante varios años en la casa de Lyon practicando y observando las Reglas que el Padre Fundador les había dado al principio; y así, el 23 del mismo mes de febrero se pronunciaron los primeros votos en Monistrol. En seguida se procedió por escrutinio al nombramiento regular, y resultó elegida Superiora general de la Congregación la Sra. San Ignacio. Las Asistentes generales también fueron elegidas por escrutinio: lo fueron las Sras. San Andrés, San Pedro, San Francisco de Borja y San Javier. Después, la Sra. Superiora general nombró superiora de la casa de Monistrol a la Sra. San Pedro, y como superiora de la de Belleville, a la Sra. Borja, luego regresó a Lyon con las Sras. Andrés y Javier.

Se trabajaba por entonces con mucho ardor en la construcción del edificio destinado al alojamiento de las niñas pobres, cuyo número aumentaba continuamente; y tan pronto como fue posible hacerlo sin peligro, se las instaló en él, dando a esta casa el nombre de Providencia. La Sra. San Javier fue encargada especialmente de dirigirla, teniendo a sus órdenes un grupo de Hermanas coadjutoras que conocían muy bien la fabricación de los tejidos de seda. El Señor bendijo el celo con que procuraban propagar su amor en aquellos corazones juveniles, ya que aquellas niñas dieron muchos consuelos. Las alumnas del Pensionado continuaron ocupando el edificio contiguo a la primera casa.
1825. Fundación en Le Puy

La diócesis de Le Puy fue confiada en 1823 a las hábiles manos de Mons. de Bonald. Desde la gran Revolución, los habitantes del Velay jamás habían visto a un obispo recorrer sus montañas y velar por el mantenimiento de la disciplina eclesiástica. Por allí comenzó la carrera episcopal de este celoso Pastor. Hizo la visita general de su diócesis, reformó muchos abusos y puso en vigor los preceptos ya olvidados. Hacia mediados de llegó a Monistrol donde nuestras Hermanas continuaban entregándose con celo a la educación de las jóvenes del país. Se recibió a Su Excelencia con la mayor solemnidad posible; Monseñor de Bonald examinó con cuidadosa atención a la pequeña comunidad; les manifestó su satisfacción por el buen orden de la casa y aunque anteriormente había dicho con cierta severidad: “No toleraré en mi diócesis sino lo que sea bueno y útil”, quiso asegurar a nuestras hermanas su benevolencia. Poco tiempo después de su regreso a Le Puy se la mostró con la proposición que les hizo de dejar Monistrol para establecerse en su ciudad episcopal. Este ofrecimiento fue acogido con gozo. En Lyon se adhirieron a él con gratitud y muy pronto nuestras hermanas se instalaron en Le Puy en una casa lindante con la casa parroquial y la iglesia de San Lorenzo. Las alumnas acudieron en gran número gracias a la colaboración de algunos santos eclesiásticos unidos a nuestro Padre Fundador como misioneros de la diócesis de Le Puy. Este buen Padre comenzó a realizar un proyecto que meditaba desde hacía tiempo: formar una asociación de sacerdotes misioneros para evangelizar las ciudades y los campos. Ya varios distinguidos eclesiásticos habían compartido sus puntos de vista y habían hecho mucho bien en la región de la Haute-Loire. Pero Dios, en sus impenetrables designios, no permitió que el proyecto pudiera llevarse a cabo, y aunque todavía joven, nuestro buen Padre Fundador iba a ser arrebatado a todas estas obras de caridad y de celo.

  1   2   3   4   5

Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

Bosquejo de la historia de la congregación de las religiosas de jesús-maríA iconPadre José María Coudrin (1768 – 1837) Fundador de la Congregación...

Bosquejo de la historia de la congregación de las religiosas de jesús-maríA iconDR. genaro rincon mieses; licdos. Roberto antuan jose, maria martinez,...

Bosquejo de la historia de la congregación de las religiosas de jesús-maríA iconQuímica 6º Año Instituto Jesús María

Bosquejo de la historia de la congregación de las religiosas de jesús-maríA iconDe los sagrados corazones de jesus y de maria

Bosquejo de la historia de la congregación de las religiosas de jesús-maríA iconSan José de Calasanz, maestro y fundador
«como un apéndice» de ninguna congregación, como se expresaba en la carta a Glicerio. (3) Ni parece tampoco muy verosímil que tanto...

Bosquejo de la historia de la congregación de las religiosas de jesús-maríA iconDiscurso del Papa Francisco en el Palacio Presidencial de Ankara
«Casa de María», el lugar donde la Madre de Jesús vivió durante unos años, y que es meta de la devoción de tantos peregrinos de todas...

Bosquejo de la historia de la congregación de las religiosas de jesús-maríA icon7 las divisiones del cristianismo y las guerras religiosas

Bosquejo de la historia de la congregación de las religiosas de jesús-maríA iconLa acción post-conciliar de la congregación para los institutos de...
«mejor adaptar el conjunto de las etapas de la formación a la mentalidad de las nuevas generaciones, a las condiciones de la vida...

Bosquejo de la historia de la congregación de las religiosas de jesús-maríA icon1. isabel gisela navarro rivera, peruana e identificada con dni:...

Bosquejo de la historia de la congregación de las religiosas de jesús-maríA iconClasificación de las Normas, Morales, Jurídicas Religiosas, Sociales y más






© 2015
contactos
ley.exam-10.com