Padre José María Coudrin (1768 – 1837) Fundador de la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús de María Traducción del francés al español






descargar 0.6 Mb.
títuloPadre José María Coudrin (1768 – 1837) Fundador de la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús de María Traducción del francés al español
página7/21
fecha de publicación25.09.2015
tamaño0.6 Mb.
tipoDocumentos
ley.exam-10.com > Documentos > Documentos
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10   ...   21

Conversión


La ciudad de San Hilario puede dormir en paz. El ciudadano Barbot-Saint-Paul, miembro del Comité de vigilancia revolucionaria, vigila. Este 22 de octubre de 1793, está orgulloso de su presa.

Hacia las 10 de la noche, acompañado de la guardia nacional, hace irrupción en la hospedería particular de la calle de Hautes-Treilles (calle Th Renaudot) habitada por la Marquesa Aymer de la Chevalerie y su hija Enriqueta. Este género de personas que la sociedad de los amigos de la Constitución estima deber “ser enviadas al Sur de los trópicos a fundar una colonia con los tigres, las panteras, y los sacerdotes!”. En efecto, Luis, el hijo mayor, dragón del Rey, ha dejado a su madre y a su hermana el 2 de enero de 1791 para servir en el ejército del Príncipe de Condé del cual llega a ser el primer ayuda de campamento. La intervención nocturna de Barbot es provocada por una denuncia. Una vecina malévola, ha visto un desconocido introducirse en la casa de las damas Aymer. ¿Pudiera ser el hijo emigrado? Nada de eso, la familia Aymer es originaria de Saint Maixent (Deux Sevres) y posee en la campiña de San Georges-de Noisné el castillo de la Chevalerie. Enriqueta ha nacido allí el 11 de agosto de 1767. Poco después de la muerte del Marqués el 10 de julio de 1778, Madame Aymer y su hija se instalan en Poitiers. El individuo que se encuentra entre ellas éste 22 de octubre no es otro que el vicario de la parroquia de San George-de Noisné, el abate Jean Garrault. Esta no es la primera vez que ellas ocultan, con riesgo de la deportación, un sacerdote que ha rehusado el juramento. La pesquisa sorprende al sacerdote en un escondite bajo las cobijas. Barbot conduce al sacerdote a sus posaderas y domésticos - la pareja Texier- al puesto de guardia antes de encarcelarles en las diferentes prisiones.

Un interrogatorio bien llevado del doméstico enviará al abate a las embarcaciones de Rochefort y mantendrá a las damas Aymer en la prisión de las Hospitalarias vecinas de su casa.

He aquí pues a nuestras damas habituadas a sus comodidades, sobre la paja de una prisión que rebosa con detenidos de calidad. Ellas encuentran allí buen número de sus conocidos de la buena sociedad de Poitiers donde brillaba hace poco, Enriqueta: “un bonito rostro, mucho espíritu y alegría, una muy buena voz, cultivada con una gran conocimiento de la música hacían desear a la joven Enriqueta en todas las sociedades” nos informa el Padre Hilarión. “Se admiraba la vivacidad de sus argumentos y el fondo de bondad de su carácter”. Habiendo quedado viuda su madre con sus tres hijos, Luis, Enriqueta y Dominique, les educa en el espíritu del tiempo: “amaba el mundo y se entendía muy poco en negocios, anota una amiga de la familia, Hélène de la Barre; su educación había sido descuidada como casi todas las mujeres de su edad; maestros de Arte fueron casi los únicos que ella dio a su hija. Sin embargo, la puso por algún tiempo en la pensión de las Benedictinas de la Santa Cruz en Poitiers donde hizo su primera comunión.” El 15 de agosto es recibida canonesa de Malta en el capítulo de Saint Antoine en-Viennois lo que le vale el título de condesa. Curiosamente en prisión, la vida mundana retoma sus derechos. Se visita, se charla... para olvidar las pesadas amenazas que caen sobre los encarcelados.

Mientras su madre pasa su tiempo en conversación de salón, Enriqueta se mantiene reservada. Silenciosa, se ocupa de aliviar con delicadeza a su madre y aquellas que le rodean de los desagrados de la vida carcelaria. Cose, borda para algunos presos a quienes llevará algún alivio en la austeridad del régimen de la prisión. Atenta a todos, Enriqueta reconforta a los unos, apacigua a los otros. Se hace amiga de una codetenida rechazada porque ella a aceptado las ideas nuevas. La hijita del guardián es conquistada por su encanto. Sin duda su intervención evitará el patíbulo de las damas Aymer que saldrá de las Hospitalarias el 11 de septiembre de 1794.

Estos largos meses de secuestro han cambiado a Enriqueta. Han sido la ocasión de un profundo retorno sobre sí misma. Percibe mejor lo ficticio de su vida anterior y la precariedad de su condición actual. En este desierto donde ronda la muerte no le queda sino el recurso de su interioridad. Allí Dios habla a su corazón. Cómo quisiera confiarse a un sacerdote! Pero el tribunal revolucionario no señala capellán para aliviar los estados del alma de sus prisioneras. Enriqueta ora con el corazón en paz. Y lo inesperado llega.

En el mes de agosto de 1794 escribe Sor Gabriel de la Barre, dos sacerdotes católicos encontraron, con peligro de su vida, el medio de entrar en la prisión para llevar allá el socorro de los Sacramentos. Enriqueta favoreció la empresa y aprovechó de ella para hacer una confesión general de toda su vida. Comulgó y esta confesión y esta comunión fueron para ella el rayo que derribó a San Pablo en el camino de Damasco. Tenía un alma recta, una franqueza a toda prueba, inaccesible al respeto humano, una firmeza y un valor contra los cuales los acontecimientos se quebrantaban como las olas sobre una roca. La gracia trabajó sobre este rico fondo. Ella no la recibió en vano. Su conversión fue desde entonces sin retorno”.

El abate Soyer, del equipo de Anda Tierra, es el ministro de este “retorno”.

Para las damas Aymer, la libertad reencontrada no es exaltadora; pocos recursos, ningún doméstico. La marquesa está desolada. Enriqueta valerosa se pone al trabajo: limpieza, costura, gestiones y oración son en adelante su lote cotidiano.

Fiel a la gracia, su primer cuidado es romper sin miramientos con todo el mundo: sociedad, parientes, amigos. No se reserva nada, salvo “lo único necesario”.

“En efecto, ella dice, si no hubiera aprovechado de esta gracia, mi conversión habría fallado”. Ella se pone en busca de casa donde se celebra la misa. Calle de los Olérons, descubre más de un lugar oculto clandestino. Desde el año precedente, el hotel particular Pleumartin se ha transformado en un hogar de vida espiritual y apostólica bajo el impulso de una tal Suzette Geoffroy.

Un poco antes que se cerrase la iglesia, relata ella (comienzos de 1792), nos encontrábamos bajo el atrio de la catedral, tres de mis amigas y yo”. Qué pensáis les dije, se suprime las comunidades, formemos una. “Nos parece bien dijeron ellas. Quedamos, sin embargo, cada una en nuestras familias”.

Para hacer posible la vida comunitaria, es necesaria una casa. La asociación instala pues su sede en la calle de los Olérons donde un pequeño número de asociadas, la sociedad interna, viven en comunidad sin votos. Damas de la ciudad, más numerosas, constituyen la sociedad externa: participan en las reuniones y en las celebraciones con la sociedad interna.

Un “consejo de sacerdotes” dirige la asociación. Su reglamento, sin duda posterior a esta época, nos descubre el interés de esta asociación por la Iglesia clandestina:

El fin de la Sociedad de los sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús es dirigir, conducir, confesar, secundar, sostener con todos sus medios una asociación de piadosas personas del sexo femenino que hacen la adoración perpetua del Santísimo Sacramento, que se consagran a dar a la juventud una educación cristiana, a visitar, a aliviar según sus posibilidades a los enfermos, a procurarles también los socorros espirituales, a suministrar medios de subsistencia a los sacerdotes seculares y regulares y a las religiosas que estén en la indigencia”.

Se comprende que, en los años del Terror y del Directorio, un tal grupo cuyo nombre de código es la “Inmensidad” (de la grandeza del amor divino y de la obra emprendida...) funciona como una central diocesana de las obras.

Desde 1793, Pedro Coudrin, que no limita su actividad pastoral en los arrabales, está en contacto con el grupo al menos por las confesiones y la dirección espiritual de algunas asociadas. Y ya ve él en germen la realización de lo que ha “visto” en Usseau? Se puede suponer que su implantación en la calle de Olérons no es del todo desconocida.

Como quiera que eso sea, sabemos, por una carta del 4 de agosto de 1804, que el oratorio de esta casa es el lugar de su primera “consagración” a la obra a la cual Dios le llama.

Yo recuerdo sin cesar, escribe a Sor Gabriel de la Barre, un cuadro que debéis tener que fue el primer altar del primer sacrificio que yo hice a los Olérons, hace 10 años más o menos... Es este cuadro, o más bien, aquel que él representa, que recibió mis primeras resoluciones”.

Las aventuras de Anda Tierra no han borrado el ardor del llamamiento de la Motte D´Usseau.

Aparece rápidamente como uno de los líderes del “consejo de sacerdotesi. Nada de importarle en la vida de la casa o de la asociación no se decide sin su aval. Por ejemplo, la institución de la adoración perpetua tal como nos lo relata la Srta. Geoffroy:

Un día que se había anunciado una pesquisa domiciliaria muy rigurosa, estando delante de Nuestro Señor, me vino al espíritu que si yo establecería a sus pies dos adoratrices no nos sucedería nada. Yo estaba muy diligente en ese tiempo, sin deliberación y sin consejo; inmediatamente hago lo que pienso. Coloqué pues de cada lado del altar una pequeña silla; yo me coloqué sobre la una y pongo sobre la otra a una de nuestras religiosas. Cuando el Sr. Coudrin vio esto preguntó lo que era, yo le dije el pensamiento que había tenido, añadiendo que estábamos prontas a suspender si él lo juzgaba conveniente. El lo aprobó todo y nosotras continuamos. Las damas externas se dividían las horas del día, y nosotras nos encargábamos de la noche”.

La capilla de la calle de los Olérons es muy frecuentada desde que Anda Tierra asegura allí regularmente los oficios. Sus predicaciones muy apreciadas hacen decir a algunos: “Untel enseña a temer a Dios, el Sr. Coudrin enseña a amarle”. Tenemos de esta época el texto de un sermón sobre “la Impenitencia final”. Si el refleja fielmente el cuidado del pastor que teme por su rebaño, la indiferencia y la apostasía siempre posibles, no es su manera habitual de predicar.

Muchas personas dignas de fe que le han escuchado en los comienzos, me han dicho, dice Hilarión, que se le había visto más de una vez agotado en la mitad de un sermón y obligado a cesar intempestivamente.

Numerosas conversaciones eran casi siempre la continuación de los sermones. Casi nunca había tenido el tiempo para prepararse. Hacía solamente un poco de oración, y el Señor le inspiraba lo que él debía decir. No se encontraba en general, en sus instrucciones, ni pensamientos brillantes, ni expresiones rebuscadas, sino que él tomaba de su corazón todas las palabras de caridad que dirigía a los fieles. Sobre todo, tenía un talento particular para entretenerles con la misericordia de Dios y principalmente del amor de Dios”.

Entre los oyentes, en ese domingo de noviembre de 1794, una joven de veintisiete años dice: “El predica como yo oro”. Enriqueta Aymer presiente que él es el guía seguro que le conducirá por los caminos del don total al servicio del “Bien Amado”. El P. Coudrin llega a ser, pues, su director espiritual.

Cuando ella se decide a pedir su admisión en la “Inmensidad”, los responsables hacen gestos de desagrado. “Sería perfecta si no fumara y no tomara café”... y además, tiene su pasado mundano... Enriqueta no obtiene sino el permiso de venir a pasar sus días en oración delante del Santísimo Sacramento. Las pocas palabras, la sonrisa llena de bondad, no tardan en atraer la simpatía de las asociadas. Poco tiempo después, por consejo del P. Coudrin, es admitida en la sociedad externa. Lo que le hará escribir más tarde:

Yo estaba agitada por los acontecimientos, pero no convertida. Es a vos que debo este primer beneficio. Cuando estableciste la hora de adoración en Moulin -a- Vent y me señalaste una hora, sin dudar de ello fijasteis mi destino” (7 de enero de 1803).

El día 15 de febrero de 1795, la Asociación deja la calle de los Olérons y s traslada al hotel Beauchamp en la calle de Moulin-a-Vent, más espacioso. Enriqueta continúa en habitar cerca de su madre y ocuparse de ella. Dos veces por día, baja a la calle de Moulin-a-Vent para su turno de adoración. Irresistible e inmediata, la atracción de la Eucaristía la fija al pie del tabernáculo. Abierto en la frialdad carcelaria, su fervor ha encontrado por fin su elemento natural.

Esta dirigida admira al P. Coudrin. Parece aún molestado cuando ella le entretiene con lo que ella siente en la oración: “Dejemos esto, dice él, son imaginaciones”. Decididamente, no es con ella que él puede esperar dar cuerpo a su “visión”. Pero ¿con quién pues? Sin embargo no hay duda posible, “la Inmensidad” es este terreno nutricio donde tomará raíces el sueño visionario de la Motte d´Usseau. Pero con quién y cómo? Se interroga como María en la Anunciación: “¿Cómo se hará esto?”.

1   2   3   4   5   6   7   8   9   10   ...   21

similar:

Padre José María Coudrin (1768 – 1837) Fundador de la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús de María Traducción del francés al español iconDe los sagrados corazones de jesus y de maria

Padre José María Coudrin (1768 – 1837) Fundador de la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús de María Traducción del francés al español iconCongregación de los Sagrados Corazones

Padre José María Coudrin (1768 – 1837) Fundador de la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús de María Traducción del francés al español iconBosquejo de la historia de la congregación de las religiosas de jesús-maríA

Padre José María Coudrin (1768 – 1837) Fundador de la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús de María Traducción del francés al español iconDR. genaro rincon mieses; licdos. Roberto antuan jose, maria martinez,...

Padre José María Coudrin (1768 – 1837) Fundador de la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús de María Traducción del francés al español iconGilles deleuze1 Traducción castellana de Juan Bauzá y María José Muñoz

Padre José María Coudrin (1768 – 1837) Fundador de la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús de María Traducción del francés al español iconLa consagración a los sagrados corazones

Padre José María Coudrin (1768 – 1837) Fundador de la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús de María Traducción del francés al español iconCursos especiales: Clases de Traducción de Francés-Español en el I. F. A. L

Padre José María Coudrin (1768 – 1837) Fundador de la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús de María Traducción del francés al español iconSan José de Calasanz, maestro y fundador
«como un apéndice» de ninguna congregación, como se expresaba en la carta a Glicerio. (3) Ni parece tampoco muy verosímil que tanto...

Padre José María Coudrin (1768 – 1837) Fundador de la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús de María Traducción del francés al español iconQuímica 6º Año Instituto Jesús María

Padre José María Coudrin (1768 – 1837) Fundador de la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús de María Traducción del francés al español iconJosé María Garcia vs José Luís Roca






© 2015
contactos
ley.exam-10.com