San martíN, la expedición libertadora del sur y la independencia de los pueblos del perú (1819 – 1821) segunda parte






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NOTAS
(1) Ver la documentación sobre la conferencia de Punchauca en:

-Paz Soldán, Mariano Felipe, “Historia del Perú Independiente. Primer periodo. 1819-1822; Buenos Aires: Instituto Nacional Sanmartiniano, 1963. Reproducción facsimilar de la edición publicada en 1868. tomo I, vol. 2° (Documentos), pp. 446-467

-Boletín n° 13 del Ejército Unido Libertador del 25 de mayo de 1821.

(2) Piccirilli, Ricardo. “San Martín y el diario de Abreu. Las tramitaciones de Miraflores y Punchauca”. (En: Revista “Historia”, Tucumán, 1957)

(3) La Serna a San Martín: 09-2-1821, en:

CDIP, tomo VI, vol. 2°, pp.267-268

(4) San Martín a La Serna 13-2-1821, en:

CDIP, tomo VI, vol. 2°, p. 268.

(5) La Serna a San Martín, en:

CDIP, tomo VI, vol. 2°, p. 269

(6) Oficio de Alvarado y Guido sobre la entrevista: Huaura 23-2-1821, en:

CDIP, tomo VI, vol. 2°, pp. 270-272

(7) Las misivas intercambiadas entre San Martín y La Serna, en

Paz Soldán, Mariano Felipe, op. cit., pp. 445-446.

(8) Las instrucciones dadas por San Martín a sus diputados, en:

Paz Soldán, Mariano Felipe, op. cit., pp. 446-447

(9) Guido, Tomás. La conferencia de Punchauca, en:

Busaniche, José Luis, San Martín visto por sus contemporáneos, pp. 166-173

(10) Op. cit., pp. 166-173

(11) La misiva de los diputados realistas de 08-6-1821 y la réplica de los patriotas de 9 de junio, en:

Paz Soldán, M. F. Op. cit.,

(12) La misiva de los diputados de San Martín de 10 de julio y su réplica en:

Paz Soldán, M. F. Op. cit.

(13) La minuta de armisticio definitivo de 10-7-1821, en:

Paz Soldán, M. F. Op. cit.

(14) Sobre La Junta Pacificadora, Punchauca y el monarquismo de San Martín:

Buse, Herman. La Junta Pacificadora. En: El Comercio –Lima- 07-5-1971

Buse, Herman “Punchauca” I, II y III. (En: El Comercio -Lima- 02-5-1971. Tres artículos periodísticos muy bien documentados, el últimos de los cuales se titula “El fracaso de las negociaciones”

Hampe Martínez, Teodoro. “Punchauca y la monarquía peruana” En: El Comercio –Lima- de 29 de agosto de 1999, sección A, p.22



MOVIMIENTO DEL EJÉRCITO LIBERTADOR EN EL PRIMER SEMESTRE DE 1821
Los primeros días de enero de 1821 asistimos al fracasado plan de San Martín de atacar a los realistas en la zona de Chancay. Para llevar a cabo este objetivo San Martín y su ejército abandonaron sus acantonamientos de Huaura, el 5 de enero. La derecha del ejército libertador avanzó hacia Ancón, donde se encontraba surta la escuadra libertadora. La izquierda, en tanto, se situaba en Palpa. Álvarez de Arenales debía unirse en Chancay con el grueso del ejército patriota par poder darse inicio al pan ofensivo. Para ello Álvarez de Arenales salió de Cerro de Pasco el 20 de diciembre de 1820, llegando a Huamantanga el 30. Pero como se diera cuenta que el movimiento se estaba retardando, aceleró la marcha, pero a pesar de ello llegó con retraso respecto al día prefijado para la conjunción de los ejércitos. Como consecuencia de este retraso el plan quedó sin ser levado a la práctica. El 8 de enero Álvarez de Arenales legaba a Chancay y se encontraba con San Martín. El 13 ambos se replegaban sobre Huaura.

Los realistas, que avanzaban persiguiendo a los patriotas, detuvieron su marcha por orden del virrey. Ellos pensaban que el plan de San Martin consistía en alejarlos de ejército de Lima, por lo que decidieron no prestarse al supuesto juego. Los realistas localizaron su acantonamiento en Aznapuquio.

San Martín decidió abrir campaña simultáneamente por el centro y sur del Perú, así como también por Lima misma, como veremos a continuación, tratando de crear un ambiente desconcertante e inquietante para los realistas. Se trataba que ellos se sintieran avasallados ante la profundidad y extensión de los movimientos patriotas, los cuales convulsionarían todo el Perú y, por lo tanto, los pondría en dificultades y, sobre todo, los haría tomar conciencia de su situación crítica. Los resultados fueron del todo halagadores para San Martín, ya que como resultado de su plan las fuerzas realistas tuvieron que abandonar Lima en el mes de julio de 1821.

Comenzaremos por hacer referencia, aunque muy esquemática, a la expedición enviada hacia el sur, y que estuviera a cargo de Miller. El 13 de marzo zarparon en los navío “San Martín”, “O’Higgins” y “Valdivia” (ex Esmeralda), un total de quinientos infantes y cien jinetes, al mando, como ya lo hemos señalado de Miller. El 20 desembarcaban en Pisco y ocupaban Caucato. El virrey al informarse de este nuevo movimiento, encargó a García Camba batir a Miller, para lo cual este jefe realista se situó en la orilla norte del río Chincha, a mediados de abril. Pero a pesar de esto, el choque no se produjo porque ambos ejércitos tuvieron que sufrir las consecuencias de una epidemia de paludismo.

El audaz Cochrane, a bordo del “San Martín” bombardeó el Callao el 2 de abril. Como siempre, digno de su autor, esta maniobra destaca por su audacia y sagacidad.

El 21 de abril Miller abandonó Pisco. Pero debido a la epidemia de paludismo que venía diezmando sus efectivos así como el tener que mantener a numerosos enfermos en cama, Miller decidió embarcar a los enfermos a bordo de los navíos O’Higgins y Valdivia y hacer que los trasladasen a Huacho. Con los sanos Miller continuó rumbo al sur llegando a Arica el 4 de mayo, bombardeando este puerto. Desembarcaron en Sama y allí Miller dividió sus efectivos en dos grupos: una división que pasó a ocupar Arica, al mando de Soler, y otra al mando del propio Miller y que pasó a Tacna. El 11 de mayo Soler ocupaba Arica y el 14 Miller ocupaba Tacna. Miller pasó de Tacna a Buena Vista, a donde llegó el 20. El 21 caía sobre Mirave, donde se encontraba situado un destacamento realista al mando de La Hera. El 22 Miller batió a las fuerzas de La Hera e impidió que este se reuniera con la división de Rivero, el cual llegó a Mirave a los pocos minutos de haberse producido la derrota de las fuerzas de La Hera. Como Rivero se dirigiese hacia Arequipa, Miller fue tras él en su persecución, llegando el 24 a Moquegua. El 26 las dos fuerzas chocaban en Calera, siendo derrotada la división de Rivero.

A consecuencia de la firma del armisticio de Punchauca la misión de Miller llegó a su fin. El 19 de julio llegaba al puerto de Arica y zarpaba el 22, llegando a Pisco el 1 de agosto de 1821.

En abril de 1821 se dio inicio a la segunda campa de Álvarez de Arenales por la sierra central del Perú. Para esta nueva oportunidad el mencionado jefe patriota llevaba un total de 2116 efectivos a los que se debían unir los 600 hombres a cargo del coronel Agustín Gamarra. Según el punto segundo de las Instrucciones dadas a Álvarez de Arenales, y que se encuentran suscritas por San martín en Huaura, el 20 de abril de 1821, los cuerpos del ejército destacado para incursionar por segunda vez por la sierra central serían los siguientes.
Numancia 800

Número 7 600

Cazadores del Ejército 400

Granaderos a caballo 300

Artilleros 16

Total 2116

En el punto cuarto de las mencionadas Instrucciones San Martín precisa el objetivo de la misión: “Sí, como creo, los enemigos no tuviesen reforzado a Valdés y Ricafort, su objetivo principal será el de marchar sobre el enemigo para batir estas dos divisiones las que perseguirá hasta destruirlas”. En el punto quinto se le señalaba: “... pero por un principio general debería establecer como objeto primario el descubrir la provincia de Jauja con solo aquellas fuerzas muy precisas pudiéndose agregar a estas para resguardo de la misma provincia, todas las que tiene el comandante Villar que podría cubrir la quebrada y de San mateo, Huarochirí, etc. y principales avenidas de Lima. Con el resto de su división procurará si le es posible y sin quedar muy debilitado por una extensión de línea, insurreccionar los partidos de Huamanga y Huancavelica, etc. , etc. y abrir su comunicación con Ica y la división que está en Pisco o con mi ejército que tal vez se establecerá en este último punto si es que las circunstancias lo requieren”. Según el punto sétimo se ordenaba al comandante Villar ponerse bajo el mando de Álvarez de Arenales. En el punto décimo San Martín le aconseja mantenerlo siempre informando de los movimientos que hiciera: “Uno de los encargos principales que hago al comandante general de la sierra es el de que sin perdonar medio ni gasto alguno, me remita sus comunicaciones por cuantas vías le sean imaginables bajo las claves números 1 y 2, dichas comunicaciones las dirigirá según las noticias que adquiera de sus posiciones y sobre todo las duplicará, remitiéndolas con toda preferencia por la vía de Huaura en cuyo punto siempre permanecerá algún buque menor de guerra”. Según el punto 11, Arenales se encargaría de nombrar las autoridades de los pueblos y demás empleados. (1)

El 21 de abril Álvarez de Arenales salía de Huaura con todos los efectivos a su mando. El 28 legaba a Oyón y en dicho punto se le unía la división de Gamarra. Allí se informaron que las fuerzas de Ricafort y Valdés habían descendido a Lima, quedando solo en la sierra una división al ando de Carratalá. El 9 de mayo las fuerzas patriotas abandonaron Oyón rumbo a Cerro de Pasco, donde llegaron dos días después. Carratalá sabedor de este desplazamiento ordenó abandonar Cerro de Pasco. Álvarez de Arenales al llegar a dicho punto encargó a Alvarado salir en búsqueda de las fuerzas realistas, pero debido a la impericia de este jefe, que hizo un desplazamiento sumamente lento, las fuerzas de Carratalá pudieron escapar con toda facilidad. Incluso Carratalá al pasar por la ciudad de Reyes ordenó incendiarla.

El 20 de mayo las fuerzas patriotas ingresaron en la ciudad de Tarma, para de allí pasar a Jauja. Como los realistas se encontraban situados en Concepción, Arenales destinó una división, al mando de Gamarra, para enfrentarlos. El 24, por la noche, las fuerzas comandadas por Gamarra llegaban sorpresivamente al punto donde se encontraban las fuerzas realistas comandadas por Carratalá. Sin embargo desaprovechó la oportunidad de atacar en ese momento, decidiendo esperar el día siguiente para atacar. Esto permitió a Carratalá informarse de su crítica situación y de inmediato ordenar la movilización de sus fuerzas. Cruzó el río Mantaro por la localidad de Chupaca y de esta manera se alejó del peligro.

Álvarez de Arenales no cejó en su empeño de batir a los realistas, pero la firma del armisticio de Punchauca (23 mayo) impidió nuevamente que lograse su objetivo. Pero apenas expirado el plazo del primer armisticio, Álvarez de Arenales reinició la búsqueda de las fuerzas realistas, cayendo sobre la localidad de Huando y logró desbaratar un batallón del ejército realista. Sin embargo nuevamente tuvo que detener su accionar a consecuencia de la prórroga del armisticio. A la espera del término de la tregua, situó sus fuerzas en Jauja. Allí fue informado del movimiento de las fuerzas realistas al mando de Canterac, las cuales, habiendo salido de Lima, se internaban en la sierra central con dirección hacia Huancavelica, con la intención de unirse con la división de Carratalá. Álvarez de Arenales consideró conveniente impedir dicha conjunción de fuerzas realistas y para ello planeó batir a las fuerzas de Canterac. Avanzando para cumplir este objetivo su vanguardia llegó a Izcuchaca, pero Álvarez de Arenales, por órdenes de San Martín que le advertía de lo inconveniente de comprometerse en un ataque en el cual no estuviese seguro del triunfo, decidió no atacar a los realistas. Retrogradó sobre Huancayo y Jauja, viniendo a recibir órdenes de San Martín de trasladarse de inmediato a Lima. En cumplimiento de ello emprendió marcha hacia Lima pero en pleno desplazamiento se informó del movimiento de las fuerzas realistas al mando del virrey La Serna, las cuales habiendo abandonado Lima a principios de julio de 1821 se trasladaban hacia la sierra central con el objeto de reunirse con las fuerzas de Canterac. Álvarez de Arenales trató de impedir esta reunión, pero creyendo que La Serna se desplazaría a través de la quebrada de Yauli, marchó hacia dicha zona a donde llegó el 23 de julio, punto este donde confluyen las quebradas de San Mateo y Huarochirí. Pero desafortunadamente para Álvarez de Arenales, La Serna había tomado otra vía, lo que le iba a permitir, no sin contratiempos, llegar a su objetivo y unirse con las fuerzas de Canterac. A Álvarez de Arenales no le quedó otra alternativa que la de continuar su progresión hacia la capital donde ingresó el 23 de agosto de 1821.

Hemos visto ya que después de un amago de las fuerzas patriotas por Chancay, a comienzos de enero de 1821, terminaron por replegarse nuevamente en Huaura. Par intimidar a los realistas San Martín ordenó a una parte de su ejercito incursionar por Chancay, en tanto que el resto de los efectivos se embarcaban en Huacho rumbo al Callao y Ancón, puertos donde anclaron las naves patriotas.

No queremos dejar de referirnos a los movimientos de las fuerzas realistas en este primer semestre de 1821, porque ello nos va a permitir complementar lo anteriormente visto con relación a los desplazamientos de las fuerzas patriotas. Ricafort después de su fracasado intento de alcanzar a Álvarez de Arenales, durante la primera campaña de este por la sierra central, se dirigió a Lima, dejando en dicha zona u destacamento al mando de Carratalá. Mas como recibiera órdenes de volver a incursionar por la sierra central, Ricafort volvió sobre dicha región. Poco después recibiría refuerzos enviados desde Lima, al mando de Valdés, reuniéndose las fuerzas realistas en el pueblito de Mito, desde donde se dirigieron hacia Concepción, para lo cual debieron cruzar el puente Balsas, sobre el río Mantaro. Llegaron a dicho puente el 3 de marzo, pero no pudieron atravesarlo aquel día debido a la resistencia de una partida guerrillera, la cual desde la margen oriental del citado río impidió su pase. En esta resistencia jugaron un papel importantísimo las famosas heroínas Toledo, cuya acción queda no solo en boca del recuerdo legendario, como algunos otros hechos de nuestra historia, sino que consta expresamente nada menos que en las propias Memorias de Álvarez de Arenales. Las Toledo, tres damas (madre y dos hijas) enroladas en una partida guerrillera, muy astutamente y en pleno fragor de la batalla, se acercaron al borde del puente y cortaron las amarras del mismo, aunque no totalmente, de tal manera que quedara totalmente debilitado. Cuando parte de las fuerzas de Ricafort intentaban alcanzar el otro lado del puente, éste cedió ante el peso cayendo estrepitosamente, llevándose consigo a un gran número de soldados realistas, los cuales morían ahogados en las aguas del caudaloso Mantaro. Solo al día siguiente las fuerzas de Ricafort pudieron reconstruir el puente y llegar a Concepción, pueblo que fue saqueado e incendiado, por su decidida actitud separatista. Ricafort ordenó a la división al mando de Valdés dirigirse a Jauja. Este contingente realista tuvo que hacer frente a una partida guerrillera de unos tres mil indígenas, en el puente Ataura, el 10 de abril. A pesar de ello lograron abrirse paso y llegaron a Jauja. Poco después se le unieron allí las fuerzas comandadas por Ricafort. Desde ese punto se dirigieron a Tarma, pasando luego a Cerro de Pasco, a donde llegaron el 25 de abril. Informados que las fuerzas patriotas al mando de Gamarra se encontraban en Oyón, Ricafort envió hacia esa localidad a Carratalá. Gamarra sabedor de este movimiento prefirió abandonar Oyón. Ricafort y Valdés decidieron regresar a la ciudad de Lima, haciendo su ingreso en esta ciudad el 10 de mayo. Dejaban en la sierra central a las fuerzas comandadas por Carratalá, la cual tendría que vérselas con algunas divisiones de Álvarez de Arenales, que habiéndose unido con Gamarra en Oyón, a fines de abril, decidieron batirlas. Álvarez de Arenales, ya lo hemos señalado, encargó a Alvarado adelantarse para batir e Cerro de Pasco a las fuerzas de Carratalá, pero debido a la lentitud del desplazamiento de Gamarra, Carratalá pudo salir de dicha localidad, dirigiéndose a la ciudad de Reyes, a la cual incendió por su actitud proseparatista. Pasó luego a Concepción. Entre tanto las fuerzas de Álvarez de Arenales pasaban por Tarma y Jauja. Informado Álvarez de Arenales que Carratalá se encontraba en Concepción, envió, como ya lo hemos visto, a Gamarra para que lo batiese, pero este jefe desaprovechó una brillante oportunidad para derrotarlas, dando ocasión para que las fuerzas de Carratalá cruzasen el Mantaro por Chupaca y se dirigiesen a Huancayo, desde donde se dirigieron a Huancavelica. Álvarez de Arenales llegó a Huancayo y allí encargó a Aldao avanzar hacia Izcuchaca y a Alvarado tomar Huando, con la finalidad de cortar la retirada realista hacia Huancavelica. Pero el plan fracasó debido a la prórroga del armisticio de Punchauca, aprovechando Carratalá la oportunidad para trasladarse a Huamanga.

Entre fines de junio y comienzos de julio de 1821 las fuerzas realistas, por orden del propio virrey La Serna, evacuaron totalmente Lima. El primer grupo en salir fue el comandado por Canterac, quien al mando de mil quinientos efectivos salió de la capital el 26 de junio. Tomó la quebrada de Cañete rumbo a Huancavelica donde pensaba unirse con Carratalá. Informado que Álvarez de Arenales se encontraba acantonado en Jauja, Canterac ordenó a Carratalá situarse en la localidad de Chongos. Álvarez de Arenales al tener noticias del desplazamiento de Canterac intentó batirlo y para ello dejó Jauja y pasó a Huancayo. Desde allí hizo avanzar a su vanguardia hacia Izcuchaca, pero el plan vino a frustrarse al recibir una misiva de San Martín aconsejándole no arriesgar una batalla si no existían claras posibilidades de triunfo. El 12 de julio (el día anterior Álvarez de Arenales había llegado a Huancayo) Canterac, después de una difícil marcha, en la cual se vio tremendamente hostilizado por las guerrillas capitaneadas por el comandante Villar, llegó a Chongos y se reunía con Carratalá. Como Álvarez de Arenales retrogradase hacia Huancayo, las fuerzas realistas pudieron pasar sin mayores contratiempos hacia Izcuchaca. Álvarez de Arenales pasó de Huancayo a Jauja, lugar desde donde recibió información sobre la salida de las fuerzas realistas al mando nada menos que del propio virrey La Serna.

La Serna capitaneando el resto del ejército realista salió de Lima el 6 de julio de 1821. Debido a la hostilidad de las guerrillas capitaneadas por Villar, no pudo seguir la ruta de Huarochirí y Cañete como lo había planeado, teniendo que hacerlo por Topará. Pero en esta nueva ruta tampoco logró librarse de las partidas guerrilleras, esta vez capitaneadas por Francisco de Vidal y por los efectivos de Necochea.

Álvarez de Arenales informado de la salida del virrey y de su marcha rumbo a unirse con las restantes divisiones realistas planeó enfrentarlas, lo que no pudo llevar a cabo por el desconocimiento de la ruta que seguían los realistas. Álvarez de Arenales creyó que habían tomado la quebrada de Yauli y es por ello que el 23 de julio llegaba a dicho pueblo. Las fuerzas realistas comandadas por La Serna marchaban por Topará, aunque siempre hostilizado por las guerrillas. Como en el pueblo de Bujama Necochea fuera reemplazado por Febres Cordero, este nuevo jefe patriota y Vidal siguieron obstaculizando el desplazamiento realista. La Serna que había planeado dirigirse a Huancayo tuvo que dirigirse hacia Huancavelica, desde donde ya sin dificultades, pasaría a Huancayo y Jauja, reuniéndose con Canterac el 4 de agosto de 1821. (2)
NOTAS
(1) DASM, tomo VII, pp. 247-249.

(2) Sobre los movimientos de los dos ejércitos en el primer semestre de 1821 pueden consultarse

las siguientes obras:

-Arenales, José I. “Segunda campaña en la sierra del Perú en 1821”

-Miller, John (editor) “Memorias del General Guillermo Miller”

-García Camba. “Memorias del General García Camba para la historia de las armas españolas en el Perú: 1809-1825”

-Temple, Ella Dumbar “La acción patriótica del pueblo en la emancipación: guerrillas y montoneras” CDIP, tomo V, volúmenes 1,2, y 3.

-De la Barra, Felipe. “Asuntos militares: estado militar en 1820-1822. CDIP, tomo VI, vol. 5

-Paz Soldán, Mariano Felipe. Historia del Perú independiente. Primer periodo.

-Vargas Nemesio. “Historia del Perú independiente”. Tomo I

-Vargas Ugarte, Rubén. Historia general del Perú. Tomo VI

-Dellepiane, Carlos. “Historia militar del Perú” Tomo. I. (Importante por poseer valiosos mapas, croquis de batallas, desplazamientos de los ejércitos, etc. )

-Gameros Castillo, Wilfredo. “Semblanzas biográficas y episodios de la independencia”

INGRESO A LIMA Y PROCLAMACIÓN DE LA INDEPENDENCIA
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