San José de Calasanz, maestro y fundador






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92 Cit. en A. GARCÍA-DURÁN, 1.c. El vestir de seda era un lujo para el clero, y Clemente VIII lo quiso atajar en su corte, como anota Pastor: «exhortó a sus familiares a que se señalasen por su modestia y vida ejemplar. En especial les prohibió llevar vestidos de seda…» (PASTOR, o.c., vol. 23, p.58).

93 Cf. J. JERICÓ, ‘Varones insignes…’ (Valencia 1751) p.189. El P. Vilá afirma: «‘siempre’ se ha creído en las Escuelas Pías que [el hábito] lo ideó Casani» (PosCas. p.291). Y cita a pie de página a BAU, BC, p.357, y JERICÓ, p.189. Bau no insinúa siquiera la idea y atribuye Calasanz la iniciativa; Jericó empieza la cuestión diciendo: «Ha sido opinión de ‘algunos…’», y además, la desmiente.

94 «Il P. Domenico fu quello che introdusse alle Scuole Pie il cognome dei Santi ai Padri… Lui ancora introdusse le scarpe all’Apostolica come portano li scalzi di S. Teresa, della quale il V. P. Gioseppe fu tanto devoto» (cit. A. GARCÍA – DURÁN, o.c., p.159, n.702)

95 Al dar la lista de los 15 vestidos el día 25 de marzo de 1617 no les pone el nombre de religión, sino el de familia (cf. EGC II, p.172). En las cartas 11 y 12, del 2 y 15 de abril de 1617, se firma: «Gioseppe Calasanz» (cf. c. 11 y 12), y el 20 de abril ya se le nombra en latín «Josepho a Matre Dei» en la primera profesión privada del P. Casani, que se llama «Petrus Nativitatis Matris Dei» (PosCas, p.320). En-la carta 13, del 13 de mayo de 1617, y en adelante firmará siempre: «Gioseppe della Madre di Dio» (cf. c.13).

96 Cf. c.16.

97 Cf. c.45. Es curioso que tanto al firmar en castellano como en catalán pone el nombre en italiano y el resto en la lengua correspondiente al texto de la carta.

98 Cf A. GARCÍA-DURÁN, o.c., p.190-191. El P. Vilá, extremadamente solícito en atribuir iniciativas al P. Casani, escribe: «Una aportación valiosísima a la Congregación Paulina por parte del Siervo de Dios (Casani) fue el conjunto de preces, que tenían ya en la congregación de la Madre de Dios» (PosCas, p.301). El trienio de convivencia de los luqueses con el grupo de Calasanz en San Pantaleon hizo conocer a éste los usos y costumbres de aquéllos. Por lo que si algunas cosas, como los rezos en común o parte de ellos se aceptaron luego en la Congregación Paulina, no sería aportación de Casani, sino decisión de Calasanz o de todo el conjunto. Por otra parte, en general, en la Congregación Paulina «se adoptaron las prácticas entonces corrientes entre los Regulares que no tenían obligación de-coro» (G. AUSENDA, ‘Prácticas de piedad y penitencia de la Orden escolapia’: Escuelas Pías. Ser e Historia, p.371).

99 CC, n.94.

100 CC, n.119-122.

101 BERRO I, p.92. Cotejando el original corregimos: «fatica di servo per tutte…», por «fatica di scuopar tutte». Aunque Berro hable de los primeros 15, lógicamente se refiere a todo el grupo de los primeros años.

102 «… ho inteso dalli Padri delle Scuole Pie che il P. Giuseppe della Madre di Dio visitava le sette chiese di notte et prima che vi andase nettava li luoghi communi dove andavano li scolari» (ProcIn. p.393). Félix Piantanidi, marido de Victoria, siendo alumno de las Escuelas Pías y estando enfermo en su casa, «habiendo venido el P. José a visitarle lo encontró desvanecido en la silleta después de haberle dado una lavativa, y cogiéndole en brazos con grandísima caridad lo llevó a la cama, y he oído decir a los Padres que solía ir a visitar a todos sus alumnos cuando estaban enfermos» (ib., p.394). Un hijo de Victoria Gracchi será curado milagrosamente por Calasanz moribundo.

103. Ib., p.357-358, cit. en A. GARCÍA - DURÁN, o.c., p.189, n.826. Este Hermano llegó a la casa de San Pantaleón en 1632, cuando Calasanz tenía ya setenta y cinco años.

104 C.2757.

105 C.9

106 La expresión original es realmente ponderativa: «é ben dispiacciuto assai la ritirata del P. Pietro Casani…» (PosCas, p.253.La carta lleva fecha del 11 de marzo de 1617).

107 C. ERRA, ‘Cronache…’, cit. en PosCas, p.1870.

108 La citamos así: PosCas. Su título completo puede verse en la Bibliografía.

109 La conmoción suscitada por dicha ‘Posítio’, cuyas tesis fundamentales ya se conocían antes de su publicación incluso por escritos anteriores del autor, decidió al General de la Orden y su Congregación, después de consultar a los demás Superiores Mayores, a nombrar una ‘Comisión oficial’, formada por once religiosos, los más especializados en cuestiones calasancias, para que examinara detenidamente la ‘Positio’ y diera una respuesta crítica sobre su método y contenido. Y tras un año largo de trabajo se publicó un-volumen con este título: ‘Comisión oficial «Pro Positione P. Casani, nombrada especialmente por el Rmo. P. General. Juicio histórico-crítico sobre la «Positio super virtutibus» del P. Pedro Casani Sch. P. Con la aprobación de la Congregación General de la Orden de las Escuelas Pías’ (Salamanca 1983), 252 págs.

110 «Esta es exactamente nuestra tesis, no mera hipótesis. Casani se creyó destinado a ser fundador de la nueva congregación (Paulina) y lo fue de hecho» (PosCas, p.227). «Fundador de una nueva congregación. Visto cuanto antecede, nos creemos obligados a poner en claro que “de hecho” el fundador de la congregación religiosa destinada a cuidar de las Escuelas Pías como misión suya principal fue el Siervo de Dios, P. Pedro Casani; el creador genial de la obra de las Escuelas-Pías fue, ya en 1599, San José de Calasanz… La tesis es nueva, pues nunca se ha dicho esto entre los escolapios actuales» (ib., p.229). ¡Ni mucho menos entre los antiguos! «Concluyendo. De lo que antecede, creemos que hay que concluir considerando al P. Pedro Casani como el verdadero creador de la-corporación escolapia en cuanto corporación religiosa, a la que el gran Calasanz confió sus Escuelas Pías como ministerio principal de sus miembros» (ib., p.233).

111 «Sin duda -aclara Vilá- hubo pacto entre los dos: Calasanz asumiría por voluntad del cardenal Giustiniani y del Papa las responsabilidades del fundador como dotado de cualidades acaso más adecuadas a tal función…; Casani, en un ejemplo de humildad sin igual y ciertamente heroica, desaparecerá como ideador y fundador y se mantendrá en la humilde esfera de los súbditos, sin reclamar jamás derecho alguno …» (ib., p.233). A esta increíble farsa habrían, pues, contribuido Calasanz, Casani, Guistiniani, Cobelluzzi y Pablo V. Además, recuérdese la larga lista de oficios y dignidades de Casani que le mantiene toda su vida tan lejos de la pretendida «humilde esfera de los subditos».

112 «En los documentos oficiales de la Santa Sede -sigue afirmando Vilá- ni Pablo V ni Gregorio XV dieron nunca a Calasanz el título de Fundador … Tanto estos Papas como el secretario de Breves, Cobelluzzi, sabían bien cómo y de quién había surgido la nueva congregación. Al entrar años más tarde esto es, en 1623 (sic, por 1623), en la secretaría de breves, Maraldo, éste, ignorante del detalle de los sucesos y basado en que corrientemente se tenía a Calasanz como fundador, le dio sin más este título el día 12 de enero de 1632. Es ello muy curioso: … al cabo de 15 años se le dio por primera vez tal título, ya que por tal se le tenía comúnmente; ‘los bien enterados no se lo dieron nunca’», (ib., 231). Si Pablo V y Gregorio XV no le dan título de Fundador en sus breves, quizá sea simplemente porque en los memoriales o súplicas con que los pedía, Calasanz tuvo la humildad de de no mencionarlo; mientras en este de Urbano VIII, quien pedía el breve a nombre de toda la Orden era precisamente Casani, tan enterado del asunto, y empezaba así: «Pietro della Natività della Vergine, primo compagno del P. Giuseppe della Madre di Dio, ‘Fondatore della Religione’ de Chierici…», y más abajo reitera: «il sudetto P. Giuseppe, ‘fondatore …’ (PosCas, p.841). Pero el párrafo inicial de Vilá sugiere por necesidad cuestiones serias. En efecto, «si Paulo V y Gregorio XV, además de Cobelluccio, ‘sabían bien’ que Casani era el Fundador y no Calasanz, cometieron una injusticia histórica al no reconocer los méritos de Casani. ¿Y por qué razones poderosísimas llegarían dos papas a ocultar la verdad a la posteridad y a los contemporáneos? ¿Quién informó a dichos papas y al secretario de Breves con tanto detalle de «cómo y de quién había surgido la nueva congregación?» ¿Cómo se logró que dejaran de parte al verdadero fundador y pusieran en su lugar a Calasanz? ¿Quiénes eran, pues, «los bien enterados» que nunca dieron a Calasanz el título de Fundador? ¿Cómo ninguno de ellos salió por los fueros de la verdad, dando a Casani lo que le pertenecía? ¿Cómo puede admitirse semejante conspiración de silencio contra la verdad de los hechos? Son preguntas muy graves que merecerían una respuesta» (‘Juicio histórico-crítico sobre la Positio …’, p.21, y las p.9-35 en que se trata expresamente el tema).

113 PosCas, p.1439

114 Sería interminable la serie de citas de todos «los bien enterados» del asunto. Basten estas pocas: ‘Calasan escribe el 28 de septiembre de 1647 al P. Grien: «se io prima havesse havuto relatione di questo fatto, come I'ho havuta per questa ultima lettera di V. R., li haveria scritto come Fondatore della Religione che quanto prima si disfacesse di detti beni …» (c.4490). De ‘Casani’ véase n.112 anterior. De ‘Castelli’, otro de sus íntimos colaboradores, son estas palabras: «Io ho conosciuto il P. Gioseppe mentre ea Prete Secolare et so che ha instituido la nostra Religione delle Scuole Pie …» (ProIn, p.446). Hay dos largos escritos de ‘Castelli’, titulados: «Giustificatione del Governo del ‘Fondatore e Compagni y Difesa del Governo del Fondatore e Compagni delle Scuole Píe’, en los que el título de ‘Fondatore’ se aplica a Calasanz. El segundo dice Vilá que es «obra del P. F. Castelli y en la que acaso colaboró el P. Casani» (PosCas, p.1414), y en tal escrito se vuelve a llamar por dos veces Fundador a Calasanz, además del título. ‘Berro’, a raíz del nombramiento de General vitalicio dado por Urbano VIII al «dilectum filium Josephum a Matre Dei, ‘eiusdem congregationis fundatorem’» (PosCas, p.862), esribe: «Non fu nelli Padri difficoltà alcuna a riceverlo per tale, come sempre havevamo fattó per il passato, poiché sempre lo havevamo tenuto per superiore e fondatore» (PosCas, p.810), etc.

115 Literalmente: «temo che vogli restar confuso stimando lui di haver a far congregatione nuova; Iddio lo aiuti. L'ho scritto l’animo mio; faccia lui» (PosCas, p.253)

116 Ib., n.76.

117 Ib., p.227.

118 Ib., p.230. EI texto de Sántha es el siguiente: «Auctor (del ‘Pussilli gregis idea’) loquitur tamquam auctoritatem habens et fundator, personam gerens, uti putamus, Calasanctii. Ast non videtur omnino excludenda hypothesis, iuxta quam in difficili illo tempore quod erectionem Congregationis Paulinae… immediate praecessit… ipse P. Casani quodam modo consilium cepit hanc religionem cum ministerio principali scholarum piarum condendi» (G. SÁNTHA, ‘Pussilli gregis idea. Textus et commentaria’: Archivum 3 [1978], 91, n.9).

119 PosCas, p.227. Nótese el matiz atenuante del texto anterior: no parece totalmente desechable la hipótesis de que Casani en cierto modo pensara en fundar. De aquí a decir que se pueda justamente considerar el fundador hay un abismo.

120 PosCas, p.227.

121 Ib., P.228, Sántha supone que Casani compuso su obra en los años 1617-1620, pero nunca fue difundida entre los escolapios, ni como manuscrito, pues al aprobarse las Constituciones de Calasanz, ya no tenía sentido. Quedó, pues, ignorada hasta 1908 en que por vez primera habló de ella con cierta detención el P. F. Rolletta en su ‘Commentario della vita del Ven. Servo di Dio P. Pietro Casani delle Scuole Pie’ (Roma 1908), p.60-68 (cf.G. SÁNTHA, o.c., p.89, n.5). Sigue siendo enigmática la finalidad de la obra de Casani. Lo más probable es que la compuso durante el período en que se estaba discutiendo la famosa «fórmula de concordia» entre la Dieta de los luqueses por una parte y Calasanz - Giustiniani por otra. En esa «fórmula» se hablaba de hacer ‘constituciones nuevas’; para la congregación luquesa que querían reformar profundamente al aceptar las Escuelas Pías como ministerio principal. Pero cotejándola con la fórmula aprobada el 20 de enero de 1616 se ve que no la tiene en cuenta, pues contradice muchas de sus suposiciones. Luego no podían servir esas constituciones para la congregación luquesa reformada. Ni podía tampoco servir para la Congregación Paulina, pues no tiene en cuenta las disposiciones del breve fundacional. ¿Para qué congregación, pues, estaban hechas?

122 Véase el texto y comentarios del ‘Pussilli gregis idea’, en el estudio póstumo de Sántha, citado en la n. 118 anterior. Otra edición del texto y comentarios de Vilá en PosCas, p.226-229 y 1442-1484; respuesta a estos comentarios en ‘Juicio histórico - crítico…, p.224-232. Valgan de muestra estos ejemplos: el nombre de la congregación es ‘Pequeño rebaño’ o ‘Rebañito’ (‘Pussillus grex’); el de los religiosos, pobres (‘pauperes’); el de las casas, ‘apriscos’ (‘ovile’); el del superior local, ‘paupérrimo’ (‘pauperrimus’); el del Provincial, ‘Mendigo’ (‘Mendicus’), y el del General, ‘Mendicísimo’ (‘Mendicissimus). Los religiosos viven en tugurios o chozas, hechas de paja, mimbres o algo semejante, con pavimento de madera un poco elevado del suelo; algunas dependencias comunes serían de piedra, ladrillo y cal. El comedor sería un gran tugurio en que no habría ni mesas ni sillas y se sentarían en el suelo, apoyados en la pared. Dormirían sobre esteras, etc. ¡Increíble! Todo esto hace pensar en los monjes de la Tebaida y no en religiosos de vida activa en pleno siglo XVII.

123 Cf. L. PICANYOL, ‘Brevis conspectus…’, p.89; BAU, BC, p.751-754; PosCas, p.295.

124 Cf. J. JERICÓ, ‘Varones insignes’, p. 190-191. Al presentarlas C. Vilá dice que «Versión latina es la del P. B. Bartlik en sus ‘Annales’» (PosCas, p.338). Pero no es precisamente el mismo texto, aunque guarde bastante parecido. Véase, por ejemplo, el nº 8: «Nihil praeter Deum diligat, nec diligat aliquem amore aliquo particulari, sed communi»; o el nº. 10: «Dei beneficia crebro recogitet, ac praecipue quod eum voluerit sua immagine insignire, naturamque hominis assumere ac semetipsum in mortem tradere, in praesenti vita se in cibum ibi vero in praemium tradere ac exhibere». De estas sentencias dice Bartlik: «Hucusque Regulae P. Praefecti, quas ex Thoma Kempensi collectas dicit P. Gabriel ab Annuntiatione» (EphCal 3 [1937] 75-77). La diferencia de texto depende quizá de la reducción o acomodación a los novicios, operada por Casani, según Jericó. De hecho, el texto de Bartlik empieza así su nº. 1: «Studeat servus Dei…», y el de Jericó: «Que el Novicio del Pío Instituto se tenga…»

125 No obstante, escribe Vilá en otro lugar: «Calasanz, en los 5 primeros años, nada aportó a la formación de una espiritualidad característica de la Escuela Pía: las constituciones por él redactadas no se implantaron hasta 1622 y recogieron la espiritualidad aportada por Casani, simbolizada en el conjunto de rezos que son los mismos de la congregación de Luca» (PosCas, p.872, n.95). El autor nos acaba de asegurar que las Constituciones de Casani no tuvieron influjo alguno en las de Calasanz, pues no se las mostró nunca (cf. texto correspondiente a la n.121 anterior). Y si la espiritualidad queda simbolizada por los rezos y éstos son los de la congregación luquesa, ¿en qué queda la influencia de Casani? Pero si ya hemos leído que Vilá niega que Calasanz sea el verdadero Fundador, y que no aportó tampoco ningún elemento a la nueva congregación en el momento de su creación, pues todo el grupo, a excepción de Calasanz, era conquista personal de Casani, no puede extrañarnos que tampoco aportara nada a la formación de su espiritualidad (véase tratado el tema ampliamente en ‘Juicio histórico - crítico…’, p.51-65).

126 En 1644 escribía Calasanz al P. Apa: «… mi domanda la lista d'alcuni de nostri Padri, morti con opinione di Santità, de quali per adesso le mando i nomi di quattro, che furono dei primi, cioè: il P. Tommaso (Victoria)… Il secondo, P. Lorenzo (Santilli)… Il terzo e primo de fratelli, Giovanni (Macari) di S. Carlo, e per la grandíssima devotione della passione di Cristo chiamato della Passione…» (c.4238). Y en la c.4242 teje un elogio breve de cada uno de ellos.
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